El día que mi amiga me aconsejó aquello de que "por qué no tenía una libreta en la cocina donde apuntar las recetas", aquel día, ella no sabía que además de un favor me estaba haciendo una putada.
Se lo tengo que echar en cara en cuanto la vea, lo anotaré para que no se me olvide. Sí, lo anotaré en una de las libretas y cuardenos que tengo amontonadas y que desde entonces acumulo. Auténtico vicio es lo mío. Y además, me va a tener que pagar el especialista porque suuelo empezar un cuaderno nuevo cada vez que vamos de viaje, cada vez que estreno bolso o cada vez que me regalan uno. Los utilizo una temporadita, y empiezo otro.
Anoto en libretas de todo tipo, meto una nueva en el bolso y cuando la dejo al lado del ordenador ya sé que ,ésa, no vuelve a viajar ni en metro, quedará arrinconada encima de la mesa y de vez en cuando volveré a ella a buscar algo como loca.
No sé si hay un nombre rebuscado para este síndrome mío, peró si no es así, que lo vayan inventando que falta me hace saber qué padezco.
Esta manía tiene dos cosas: una buena y otra mala.Por un lado, no hay mejor manera de pasar tus ideas al papel de forma inmediata. Y por el otro, nunca sabes dónde coño está lo que buscas.
Genial ¿no?
A veces anoto recetas, otras ideas, otras dibujo. De momento son cuadernos y libretas normales y corrientes, si me da por buscarlos de determinado color, única y exclusivamente, de determinado tamaño o vete a tu a saber cómo, entonces ya sí que será preocupante.
La receta de hoy la acabo de anotar y la llevaré en tartera al curro, así que no me he vuelto loca búscandola, al menos, no más de lo que estoy.

Ingredientes:
- Pasta para cuatro raciones, yo he usado grandes caracolas.
- 1 diente de ajo majado con sal, un buen puñado de perejil y las tintas de los calamares.
- 1/2kg de calamares limpios y cortados en aros.- 4 tomates pera asados.
- 1 cebolla cortada en plumas.
- 4 cucharadas de oloroso.
- AOVE y pimienta negra
Para los tomates cortarlos a la mitad, o en cuatro sin son muy grandes, quitarles las semillas y ponerlos boca abajo para que escurran mientras se calienta el horno a 90º.
Meterlos en el horno, espolvoreados de sal y azúcar, con una pizca de nuestra hierba seca favorita por encima, y dejarlos 3 ó 4 horas hasta que estén arrugaditos.
Son deliciosos, se les intensifica el sabor y están de muerte en bocadillos de queso, de sardinitas, de embutidos, en ensaladas, donde se utilicen o simplemente con un buen AOVE por encima.
Para la pasta, en una sartén con AOVE dorar bien los calamares antes de poner la cebolla. Tapar y dejar a fuego lento hasta que se hagan las cebollas. Añadir el majado, dar un par de vueltas y poner el vino.
Unos minutos después añadir los tomates y la pasta y saltear un par de minutos más antes de servir.
A disfrutar.
Besos















parachangó.
que cada vez me parezco más al Padre Mundina.