miércoles, septiembre 27, 2006

Asadillo manchego


El otoño es tiempo de pimientos morrones.
Es en este momento cuando están mejores, coloradotes, baratitos.
Esta receta es muy manchega, como mi madre, y es muy versátil ya que estos pimientos asados pueden servir tanto de tapa para compartir o de plato único si los acompañamos de huevo duro, atún, carne a la plancha o lo que se nos ocurra.

La receta que yo manejo es muy particular. Ni mi madre ni mi hermana, que nos los puso hace unos días, a modo de picoteo, precediendo a una fabada de antología, los preparan igual. Estos morrones van escoltados por ajo que normalmente se pone en crudo, pero a mí se me hace muy fuerte y prefiero que éste esté asado.
Es muy sencillo necesitamos un kilo de rezongantes pimientos coloraos, dos tomates bien maduros, una cabeza de ajos, comino, sal y AOVE.
Calentaremos el horno y meteremos en una fuente los pimientos enteros, los tomates con una cruz hecha a cuchillo en el culete, para pelarlos después mejor, y los ajos. Asaremos a 150° durante casi una hora. Cuando estén tiernos a nuestro gusto los sacaremos, meteremos la fuente en una bolsa de plástico a a fin de que se puedan pelar mejor después y , cortando por la mitad la cabeza de ajos, apretaremos bien para sacar la pulpa asada y dulzona.
Una vez bien pelados los cortaremos en tiras y los mezclaremos con el tomate pelado y espachurrado, la pulpa de ajo, el líquido colado que hayan soltado en la bandeja, sal y comino en polvo a nuestro gusto. Por último un buen chorreón de AOVE y a disfrutar.

Hoy hemos comido en Botín, el restaurante más antiguo del mundo. Hemos tomado las manitas de cochinillo rebozadas, que siempre están tan buenas, una menestra de verduras y de segundo cochinillo asado. Hemos disfrutado horrores y es que estaba delicioso. Mira que hemos ido veces pero hoy estaba mejor que nunca.
Allí, comiendo entre guiris, me ha chocado muchísimo que había un camarero oriental y dos mujeres en la cocina, orientales también.
En la mesa de al lado había una pareja de brasileños con los que hemos conversado y flipaban de lo antiguo que les parecía todo en Madrid. Mañana salían hacia Italia, ahí sí que van a flipar porque los italianos han sabido conservar mejor que nosotros su legado arquitectónico. Nosotros todo lo hemos ido tirando para hacerlo nuevo.

Y por hoy nada más. Mañana más.

6 comentarios:

hebe dijo...

a mi me encantan los pimimetos ,,crudos o cocidos me da lo amismo ,,,, yo hago algo pareicdo con ellos , besos

xps dijo...

suena buenisimo

xps dijo...

suena buenisimo

nopisto dijo...

El asadillo es uno de esos platos semidesconocidos que debería estar en los altares de la gastronomía española, a la misma altura que el gazpacho.

A ver si viene un cocinero galáctico y lo redescubre.

Marisa dijo...

Está buenísimo :-)

Sí señor, Nopisto, hará falta que llegué un "mediático " y lo saque del anonimato.

Eduardo dijo...

Muy buenas tus historias, y tus recetas. Saludos desde Bs As. EDUARDO