viernes, junio 08, 2007

Cordero estofado con guisantes




Hablaba con una compañera argentina sobre libros y nuestros gustos literarios cuando me confesó que, no sabía si por la edad o por alguna fase especial que estuviera atravesando (admitir que no hay mas cojones que envejecer, me temo), estaba últimamente muy centrada en leer a autores añosos y, por los títulos que la llamaban la atención, añado yo, está algo rijosilla. Me decía que andaba buscando un libro del que le atraía mucho el título: Memorias de un sexagenario voluptuoso. Ese tengo que tenerlo en casa, le dije. ¿Es muy mayor el autor? Me contestó.¿Miguel Delibes? Debe ser el más mayor y el que más se merece el Nobel de literatura del mundo. Yo, aprovechando y dando guerra, le respondía de esta guisa.
El caso es que como tengo todo los libros publicados de este escritor, me comprometí en buscarlo y prestárselo.Sus redondísimos ojos verdes, es toda ella como un gato persa, se encendieron al saber que su búsqueda había llegado a dar producto.
No sé qué esperará ella de este relato porque erotismo no hay gran cosa en él, si es que es eso lo que ella busca, el erotismo en la edad madura. Si es simplemente el amor en edad tardía, sí que lo encontrará.
Aprovechando que he tenido que dar un repaso a mi recortada blibioteca ( qué penita mis libros encerrados en el calamanchón) y que hace muchos años que leí casi todos ellos, me he dedicado a releerlos.! Lo bien que lo estoy pasando de nuevo!. Yo, cuando sea mayor, quiero hablar como un personaje de Miguel Delibes, castellano y montaraz hasta el corvejón.
Conocí a este maravilloso escritor de mano de un noviete que tuve en el jurásico, maomeno. Él decía que Dios era Miguel Delibes, no había otra. Entonces no teníamos un duro. Yo era jovencísima, él no tanto, y comprábamos los libros en la Cuesta Moyano y nos los pasábamos de mano en mano hasta que todo la pandilla los había leído. Después, con los años, he ido comprando todos los títulos y muchos de ellos no los había vuelto leer, simplemente, estaban ahí. Estoy disfrutando horrores ya que me da la impresión de que los entiendo mejor ahora con la mirada distinta que me han proporcionado los años que han pasado desde que los abrí por primera vez.



Esta receta, que está hecha de ingredientes sencillos, económicos, pobres por escasos en número -, y podría ser servida en una de esas mesas austeras, de cualquier narración de mi autor favorito, aunque él no le dedicara especial interés a la gastronomía de sus protagonistas. Gastronomía no formaba parte entonces del diccionario.
Uno de sus ingredientes principales es el cuello de cordero, corte baratísimo e ideal si gusta el hueserío, a trocar por pecho, espalda o pierna del mismo bicho.
Se dora bien la carne sobre AOVE .Después se añade una cebolla pequeña en juliana, unos granos de pimienta, un diente de ajo majado con perejil y con sal -desleído en medio vasito de vino (blanco, tinto, oloroso)- y se deja cocinar tapado. Si hicera falta, que hará, se le va añadiendo caldo o agua. En Castilla somos de usar hojas de laurel en los guisos, usar si gusta.No debe quedar caldoso.
Se desvainan medio kilo de guisantes y se añaden, según sean de tiernos, diez minutos antes de acabar la coccion de la carne, o bien , previamente cocidos, unos minutos antes de servir dejando que de un hervor todo junto.

La olla súperrápida no figura en el elenco de ninguna novela del autor pero es buena amiga de prisas. Después de dorar la carne, se añade la cebolla; se deja pochar un poco, se agrega el majado con el vino y se tapa dejándola apenas cinco minutos. Se abre al olla - cuando se pueda- se vuelve a cerrar con los guisantes crudos y, cuando suba la marca, se apaga, y ya estará el guisito hecho.
Se acompaña, si se quiere, de patatas fritas gruesas.
Sencillez castellana.
Besos












7 comentarios:

manuel allue dijo...

Estupendo, estupendo, Marisa. Soy "delibesiano" y me ha gustado mucho eso del personaje "castellano y montaraz hasta el corvejón".

Pues sí, Delibes tiene muy poco de gastronómico y ya es raro en un cazador. Pero es un escritor excepcional. Y el cuello de cordero, estupendo.

Besos.

Marisa dijo...

Grcais Manauel, viniendo de ti que escribes tan bonito, es un halago, me sonrojo y todo.
;-)

cannella dijo...

Me asocio a la petición del Nobel YA para Delibes. Dónde hay que firmar?

Elbereth dijo...

Genial Delibes. Yo he tenido la inmensa suerte de tener padres lectores, mi madre ya algo tardía pero voraz, y una hermana mayor profe de literatura...Los libros forraban paredes en el pequeño piso. Desde que me casé el ritmo de lectura decayó bastante, ahora empiezo a recuperarlo pero sólo a ratinos... en fín, demasiadas aficiones y 24 horas como todo el mundo.
Como hija de buena castellana uso mucho el laurel en mis guisos, me encanta. Gracias por la receta guapa.

cerise dijo...

No soy muy aficionada a la carne de cordero pero me has convencido.

María Salar García dijo...

Muchas gracias. Tengo que descongelar el frigorífico y precisamente solo queda dentro guisantes y un cuello de cordero. Me has dado una idea estupenda.

Anónimo dijo...

Como buen castellano habré degustado con fruición cientos -acaso miles- de veces este majar de la extensa y variada gastronomía de Castilla. Sencillo plato en sus componentes y en su preparación, pero de enorme satisfacción al yantar.

Me ha causado grata impresión hallar en esta ubicación mención a receta tan modesta como sabrosa.

Felicitaciones y cordiales saludos.