sábado, abril 28, 2007

La comida del rey de la casa

Recuerdo un día en el mostrador de la casquería* de mi mercado, la siguiente conversación:
- ¿Qué pasa, Pepe, qué te pongo hoy?
- Dame un filete de hígado para el rey de la casa.
- Yo pensaba que a ti no te gustaba el hígado.
- Es que no es para mí. El rey de la casa es el gato, chato.

Y que razón tenía este hombre. En casa los felinos son siempre los reyes y por esta regla de tres en mi casa somos monárquicos hasta las cachas porque siempre hay gato. Ya ves.
Además el mío, como todos, come a cuerpo rey, no podía ser de otro modo. Toma principalmente una latita de esas chiquitinas al día, de esas que cada vez se sofistican más.
Días atrás abrí una que decía llevar besugo (eso había que verlo, pero que era pescado blanco en trocitos, sos lo juro por mi tío Arturo), además iba escoltado por diminutas anillas de chipirón limpitas, blanquísimas, que con un poco de hambre atrasada, de esa que yo no conozco, me zampo una de esas latitas y me quedo tan pancha. Si es que la pones boca abajo en un plato pijo con tres rayajos de cualquier reducción, un montoncito de germinados y cualquier chorradita más y lo venden en la barra de un bar a 12 euros lo menos.
Las latitas llevan nombres como los platos más enrevesados de restaurantes cool. Mirad, mirad, que no me invento nada:

- Cóctel selecto del océano.
-Tiernas pechugitas de pollo.
- Tiernos filetitos de pollo y pato.
- Delicadas láminas de atún
¿Qué, cómo se os ha quedado el cuerpo? Os recuerdo que es comida de gato.Pues mirad las fotos de las pechugitas y del océano selecto.




Quien fuera gato.
Besos
*La casquería es un establecimiento de lo más castizo y que me consta no existe en todas las provincias. Se trata de la tienda donde vende, exclusivamente, hígados, bofes, callos y demás interioridades de cerdos, vacas, corderitos... Todo eso que está tan rico y a lo que en Madrid siempre hemos sido muy aficionados.