Unas letritas para deciros que estoy de vacaciones en Galicia. No he querido cerrar el blog porque seguro que actualizo cualquier día de estos con anécdotas que nos ocurran por aquí y alguna recetilla.
Chove moito.
Bicos
viernes, mayo 23, 2008
sábado, mayo 17, 2008
Bonitos zapatos. Sopa holandesa de mostaza.

Anoche vino mi primo a buscarme para salir por Chueca a picar, tomar algo y a meternos una juerguecita en el cuerpo.
Me arreglé en un periquete y busqué como loca unos preciosos zapatos puntiagudos color fucsia que tenía, no sabía bien donde, y que hacían juego con mis collares de plástico auténtico del mismo color y mi melena salerosa.
Mi amigo me dijo que estaba muy guapa y eso me animó a maquillarme un poco también.
Mi amigo me dijo que estaba muy guapa y eso me animó a maquillarme un poco también.
-Bonitos zapatos, estás genial, pero no creo que ligues nada en los bares a los que te voy a llevar-. Me respondió el guasón.
Y qué razón tenía. ¿Para qué preocuparme de los zapatos, si ni siquiera me miraron a la cara en toda la noche? Y eso que, para no sentirme tan pez fuera del agua, me canté toditas las canciones de Camilo Sesto.
La resaca de hoy me la he curado con esta sopa de mostaza holandesa. Está basada en la que tomamos allí y en la receta que nos dieron al comprar el bonito bote de la foto, que apenas costó siete euros, lleno de mostaza artesanal. Digo basada porque no tengo ni idea de dónde ha ido a parar, la leí, y la perdí . El resultado es muy bueno, probadla.
Sopa holandesa de mostaza

Ingredientes:
1 litro de caldo de pollo y verduras casero, cuatro cucharadas de mostaza antigua (maomeno, al gusto), 1 vasito de leche, 1 blanco de puerro, 1 cebolla, 1 patata, sal, mantequilla, pimienta recién molida.
Saltear los vegetales en una cucharada o dos de mantequilla. Pochar.
Mojar con el caldo y dejar que se cueza bien antes de pasarlo por la batidora.
Añadir la leche, la mostaza, la sal y la pimienta.
Volver a calentar unos minutos y servir con unos costrones, algo de cebolleta cruda o cebolla tostada, sí esa que venden en IKea.
Es una velouté, mi muy clara, ni muy espesa.
Besos
lunes, mayo 12, 2008
Paseo holandés, 2ª parte y final.
El sábado visitamos Doesburg y la fábrica/museo artesanal de mostaza. En ella nos explicaron detalladamente cómo fabricarla, dándonos ideas para realizarla en casa por lo sencillo que es.
convertirlo en ese rico ingrediente. Finalmente rematamos la visita probándola sobre un trocito de queso gouda y comprando un tarrito de cerámica de Delft lleno de ella por apenas siete euros y que ya mostraré dentro de unos días cuando publique la receta de la sopita de mostaza holandesa que tan rica me ha salido este finde pasado.
Tomamos una cervecita, después de un paseo por la ciudad, en el bar más antiguo de Holanda, un local añejo con todo el sabor de antaño, y a continuación teníamos que visitar un molino harinero en Zeevenar pero se debieron olvidar que íbamos porque estaba cerrado.En casa del gallego, provistos de una Heineken nada mas llegar, ayudamos a preparar los arenques - todavía me huelen las manos- , a disponerlos sobre bandejas y a poner la mesa del buffet y las sillas en el jardín.
Cuando llegaron todos dimos cuenta de la cuchipanda, tranquilamente, sin prisas, tanto, que tuvimos que dejar las visitas turísticas vespertinas ya que la conversación y el relax nos atrajeron más.
Me sorprendieron los pescados. Tanto la caballa ahumada (en la foto en primer término), como los arenques que yo pensaba iban a tener un fuerte sabor a pescado, pero no, son mantecosos y de sabor suave. Una delicia.Es una buena idea acompañarlos de ingredientes que les proporciones textura crujiente (cebolla cruda o en vinagre,pepinillos, tomatitos...), porque si no son demasiado aterciopelados y, a mi en concreto, esta textura no me gusta mucho en boca.
Es tradición holandesa acompañar la comida de estos bichejos con vino de grano, que de vino no tiene nada porque es un destilado de trigo bien fuertecito, y así hicimos, faltaría más. Fausto nos sirvió para rematar la comida un plato típico holandés - muy gallego también diría yo- que consiste en patata y zanahoria cocidas en un caldo de haber cocido previamente un buen trozo de espalda de vaca. Se prepara un puré grueso con las primeras (riquísima e intensa de sabor la zanahoria, qué decir de las patatas holandesas, muy buenas), y servido junto a un trozo de carne cocida.
Plato sencillo y contundente sin ser pesado, a mí, medio gallega, me gustó bastante.Después de los postres y la larga sobremesa con puros y todo, nos dimos un garbeo por el pueblo, tomamos otra rica cervecita y nos encaminamos al restaurante donde teníamos mesa para la cena. Teniendo en cuenta que habíamos comido a hora española y que nos sentábamos a cenar a las ocho....se puede facilmente imaginar que ni dios tenía pizca de hambre. Pero los chicos y chicas de es.charla.gastronomia pueden con esto y más y nos zampamos todito lo que nos pusieron delante; y como la cena termino casi a las doce, pues fuimos abriendo apetito mientras charlábamos a la mesa.
Los aperitivos no se tocaron apenas y la cena siguió con un tataki de atún y tatziki que llegó completamente frío a la mesa, por lo demás correcto.El mejor plato de la reunión, para mi gusto, llegó a
continuación y se trató de un ravioli de langosta, salsa de cangrejos y vieira a la plancha, tan rico que me hubiera comido tres platos. La vieira iba pinchada en un colín casero muy sabroso.
continuación y se trató de un ravioli de langosta, salsa de cangrejos y vieira a la plancha, tan rico que me hubiera comido tres platos. La vieira iba pinchada en un colín casero muy sabroso.Seguimos con un medallón de cordero holandés, albardado de jamón y setas, con
espárragos frescos. Personalmente le hubiera cambiado el jamón por ibérico, por lo demás, estuvo bien. Nos reímos un rato porque le preguntamos a la camarera de dónde era el jamón y , entre, risas, nos contestó que italiano.
espárragos frescos. Personalmente le hubiera cambiado el jamón por ibérico, por lo demás, estuvo bien. Nos reímos un rato porque le preguntamos a la camarera de dónde era el jamón y , entre, risas, nos contestó que italiano.
Para el postre me decidí por el helado de turrón, que no sé de donde sería, pero tenía sabor a almendra amarga y eso me encantó. Otros de decantaron por el plato de quesos, holandeses creo que todos, que llegó muy bien acompañado de frutos secos, pan de pasas, uvas...Todo el menú fue presentado con vino apropiado para cada plato y pagamos unos sesenta euros por barba. Esto ha sido uno de los detalles que másme han impresionado de esta visita Holanda: ahora los precios me parecen mucho más baratos que la última vez que estuve hace seis años y es que en España, señores, no hemos subido mucho a la parra y una cena como esta nos cuesta ya un ojo de la cara y medio.
La primera noche, unos cuantos nos fuimos a tomar unas cervecitas después de la cena y también los precios de ellas, dos euros por un vaso de poco menos de medio litro, nos dejaron de piedra. Cómo han subido tanto los precios aquí, en nuestro país, y por qué.
Otro ejemplo: la cena en De Schelp, a base pescado y marisco con todos sus vinos maridados, nos salió por setenta euros. En fin, difícil encontrar, al menos en Madrid, algo parecido por la misma calidad.
El domingo para los madrileños la reuníon tocaba a su fin pues teníamos vuelo a las doce en Düsseldolf. LLegamos al aeropuerto y nos desayunamos una jarra enorme de cerveza con una sopa espesorra de patata, salchicha y judías verdes, antes de meternos en el avión de vuelta a casa.
Los demás visitaron Amsterdam y comieron en un restaurante Indonesio antes de despedirse hasta la próxima... en San Sebastián, Donostia, donode visitaremos la casa del señor Arzak culaquier fin de semana del año que viene.
miércoles, mayo 07, 2008
Paseo Holandés. 1ª parte.

El paseo holandés con la pandilla de es.charla.gastronomia ha sido estupendo. El hecho de ir tan pocos a esta lejana reunión no ha desmerecido nada el encuentro. Hombre, os hemos echado de menos, pero no nos ha quitado ni pizca de apetito, porque comer, como siempre, hemos comido mucho y bueno.
Estuvimos alojados en el Hotel Eden de Zutphen, una bonita localidad, de impronunciable nombre como todos los holandeses, que aun conserva el casco urbano medieval en muy buen estado. Lindísimo como todos los pueblitos que hemos visitado.La cena de la primera noche en De klock nos acercó a la gastronomía del país y nos encandiló con la sopita de mostaza y el medallón de cordero con verduras. Qué variedad de ellas en el plato, cocinadas lo justito y servidas junto a un pastel de espinacas y otro de puerro y patata, además de un cuenquito de la
salsa del asado marcada por el pronunciado sabor del tomillo y la miel.
salsa del asado marcada por el pronunciado sabor del tomillo y la miel.Dos veces nos han servido medallón de cordero y las dos veces tratándolo como si ternera fuera, poco hecho, y de muy buen sabor. Algo que para los castellanos que se sientan a mi mesa suele parecerles raro y mira tú por dónde aquí también tienen costumbre de servirlo así y es que queda de cine.
El jueves dimos un paseo por el contrafuerte del castillo de los Duques del Monte ,de la localidad s´Heerenberg, antes de ir a la cervecería museo donde asistimos a una explicación sobre la historia y la elaboración de la cerveza, además de una cata de todas las variedades que en el local se fabrican y venden desde hace una purrela de años. Hay quien sólo las probó, y quienes nos apuramos los vasitos todos.
A continuación comimos allí mismo. Mi elección fue la sopa de cerveza que, como decía Miguel A., sólo notabas el amargo si dejabas de tomarla, por lo demás estaba muy rica, así que, si tenéis ocasión de probarla, pedid un balde bien lleno. Después me decanté por una tosta de gambas a la cerveza donde pinché, porque las gambitas eran de goma pura y no me gustaron nadita.
A continuación comimos allí mismo. Mi elección fue la sopa de cerveza que, como decía Miguel A., sólo notabas el amargo si dejabas de tomarla, por lo demás estaba muy rica, así que, si tenéis ocasión de probarla, pedid un balde bien lleno. Después me decanté por una tosta de gambas a la cerveza donde pinché, porque las gambitas eran de goma pura y no me gustaron nadita.Como soy más de campo que las amapolas, los paseos por la campiña holandesa me han fascinado. Esas granjas con sus casitas de cuento de bonitas que son, marrones desde las tejas al suelo que parecen trozos de pasteles de chocolate; los paseos
arbolados de toda una gran variedad de árboles y plantas, con éstos, auténticos monumentos vivos del porte que gastan; las plantaciones de tulipanes que se me salían los ojos de verlos y que las fotos no les hacen justicia...Todo es tan bonito y están tan bien puesto y cuidado, que parece una postal tras otra.
arbolados de toda una gran variedad de árboles y plantas, con éstos, auténticos monumentos vivos del porte que gastan; las plantaciones de tulipanes que se me salían los ojos de verlos y que las fotos no les hacen justicia...Todo es tan bonito y están tan bien puesto y cuidado, que parece una postal tras otra.
El hotel nos agasajó con una cena en uno de sus restaurantes. Nos sentamos a la mesa a eso de las siete de la tarde, hora de la cena local y en la que nosotros no teníamos ni pizca de hambre, después de un paseo por las callejas históricas de Zutphen. Pero tuvimos la inmensa
suerte de que el servicio estaba escaso de manos y nos levantamos de la mesa cerca de doce de la noche, lo que provocó que nos fuera entrando apetito según esperábamos entre plato y plato. Éstos estuvieron bastante correctos destacando el bonbon de salmón y la velouté de hongos que estaba realmente sabrosona con mucho gusto a setas variadas, de las que llevaba troceadas, sobre todo, boletus.
suerte de que el servicio estaba escaso de manos y nos levantamos de la mesa cerca de doce de la noche, lo que provocó que nos fuera entrando apetito según esperábamos entre plato y plato. Éstos estuvieron bastante correctos destacando el bonbon de salmón y la velouté de hongos que estaba realmente sabrosona con mucho gusto a setas variadas, de las que llevaba troceadas, sobre todo, boletus.Al día siguiente nos acercamos hasta Almaark a ver la feria del queso, a la que no
llegamos a tiempo, y el museo del mismo. Comimos en una cafetería cualquiera y nos dirigimos hacia la presa para cruzar los terrenos ganados al mar por debajo del nivel de éste y después dimos un paseíto por los "montes" holandeses. Un lugar muy bonito que se llena de
domingueros, según nos contó Fausto porque nosostros llegamos cuando ya no había nadie, a disfrutar del entorno rodeados de abedules en un bosque maravilloso.
llegamos a tiempo, y el museo del mismo. Comimos en una cafetería cualquiera y nos dirigimos hacia la presa para cruzar los terrenos ganados al mar por debajo del nivel de éste y después dimos un paseíto por los "montes" holandeses. Un lugar muy bonito que se llena de
domingueros, según nos contó Fausto porque nosostros llegamos cuando ya no había nadie, a disfrutar del entorno rodeados de abedules en un bosque maravilloso.
El día terminó con una larga y temprana cena a base de productos del mar en De Schelp, un local muy mono donde nos atendieron de maravilla. De los entrantes a resaltar las gambitas grises belgas. A continuación un pastel de langosta y gambas con endivia y mermelada de rosas más que aceptable.Seguimos con dos pedazos de atún rojo -uno de ellos ahumado- sobre puré de zanahoria de sabor intenso y un pelín hechos para mi gusto, pero que escoltaban una vieira sobre puré de chirivía deliciosa.
De plato importante rodaballo con espárragos blancos, puré de brécol, puré de chirivía y salsa holandesa. También demasiado hecho para mi gusto, pero tenía ganas de pescado y me supo a gloria.Para rematar un peazo postre con bocheta de frutas a la miel, sopa de frutos rojos con espuma de manzana, un riquísimo helado de espárragos, y otras cosillas ricas más como el tiramisú al amaretto y tarta de caramelo, ambos deliciosos.
Continuará...
Besos
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